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Max Klinger (February 18, 1857 – July 5, 1920) was a German Symbolist painter, sculptor, printmaker, and writer.

Klinger was born in Leipzig and studied in Karlsruhe. An admirer of the etchings of Menzel and Goya, he shortly became a skilled and imaginative engraver in his own right. He began creating sculptures in the early 1880sFrom 1883-1893 he lived in Rome, and became increasingly influenced by the Italian Renaissance and antiquity

His best known work is a series of ten etchings entitled Paraphrases about the Finding of a Glove (printed 1881). These pictures were based on images which came to Klinger in dreams after finding a glove at an ice-skating rink. In the leitmotivic device of a glove—belonging to a woman whose face we never see—Klinger anticipated the research of Freud and Kraft-Ebbing on fetish objects. In this case, the glove becomes a symbol for the artist’s romantic yearnings, finding itself, in each plate, in different dramatic situations, and performing the role that we might expect the figure of the beloved herself to fulfil. Semioticians have also seen in the symbol of the glove an example of a sliding signifier, or signifier without signified—in this case, the identity of the woman which Klinger is careful to conceal. The plates suggest various psychological states or existential crises faced by the artist protagonist (who bears a striking resemblance to the young Klinger).

 Klinger was cited by many artists (notably Giorgio de Chirico) as being a major link between the Symbolist movement of the 19th century and the start of the metaphysical and Surrealist movements of the 20th century
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A glove-Un guante
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At the sea-Al borde del mar
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Amor and Psyche
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Opus XII- Brahms-Phantasie, The Kidnapping of Prometheus
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Brahms
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Slaughter-Matanza
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New dreams of happiness-Nuevos sueños de felicidad
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The Isle of the Dead (after Arnold Böcklin)-La isla de los muertos
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The end-El fin

Para Max Klinger, pintor, escultor, grabador  e incluso óptimo pianista, cercano al artista total del Renacimiento, que aspiraba a la unidad de las artes en el ideal del “Gesamtkunstwer” propugnado por Richard Wagner, las técnicas del grabado y la estamapación ocuparían un lugar preponderante en su producción, habida cuenta del vastísimo corpus de grabados que se le adjudican, entre 1879 y 1915, dentro de los cuales se encuentra esta serie de aguafuertes llamada La Historia de un Guante, que inmediatamente presentamos.

Para el genio de Klinger sólo a través del diseño, que comprendería todas las técnicas del trazo y el blanco y negro, del auténtico dibujo a las artes gráficas, puede el artista representar con libertad la propia individualidad, las ideas propias, deseos y emociones, su reacción ante los diversos estímulos de la realidad. La teoría estética de Klinger se basa en una rígida oposición entre el ámbito de la belleza formal ejemplificada en el ideal clásico y la naturaleza, y el mondo oscuro y atormentado de la mente. Admirador de Goya y de Rembrandt, dos de los mejores grabadores de la Historia, Klinger vió en el dibujo y la estampación un instrumento de denuncia y representación del sufrimiento; también en su obra tiene cabida el mundo interior, lo onírico y simbólico, y las concesiones a lo fantástico, comunes en su producción conviven con la descripción realista y se alternan sin solución de continuidad.

La suite de diez grabados al aguafuerte y aguatinta que componen La Historia de un Guante, fue publicada en numerosas ediciones, desde la tirada inicial de 1881. Originalmente fue llamada “Un Guante”, para posteriormente ser intitulada “Paráfrasis del hallazgo de un guante”. La escena inicial de la serie arranca a la entrada de un parque de patinaje en Berlín. En el margen izquierdo de esta primera estampa está el propio Klinger, con una poblada barba negra, junto a su colega el pintor Hermann Prell. Todo los personajes de la escena, salvo el hombre del bastón, llevan patines, y aún así la imagen resulta raramente estática. La única acción es por supuesto la que protagoniza la muchacha que ha caído al suelo, evento que sólo atrae la atención del perro. El principal foco de interés de esta escena es obviamente la dama de la derecha, cortejada por dos caballeros que se descubren ante ella. Como sugiere el título, el propósito de la imagen es establecer la escena, y los reflejos en las ventanas, que nos mantienen distanciados y apartados de los sucesos, nos hablan de un mundo exterior que carece de significado real. El verdadero drama es de naturaleza interior.

escrito por Flegetanis